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¿De dónde venimos y a dónde vamos? Lo masculino sano

¿De dónde venimos y a dónde vamos?  Lo masculino sano

Hoy, 21 de Junio, se celebra el Solsticio de Verano “Celebramos la unión entre la Tierra y el Sol”, ese astro que representa lo masculino y este planeta que representa nuestra Madre. Un momento maravilloso para tocar este tema, pero también para celebrar, para alegrarnos y para dejar que ese sol nos fecunde, nos de vida, nos ilumine.

Lo masculino sano es lo mejor que nos puede pasar como individuo, como colectivo, como país y como mundo en este momento.

Lo masculino sano trae el orden, la disciplina y los límites. Trae protección de la vida y de lo femenino. Lo masculino sano corta con certeza  y por ello sin dolor.

Si está conectado con su femenino, aparece justo en ese momento de cambio, donde toca cortar, pasar a otra cosa y como bailan al ritmo, no hay dolor, ni lucha en ese acto.

Es desapegado porque confía en su femenino que lo sostiene y siempre está allí y que le da el contexto del ciclo y de sentirse lleno. Lo masculino mantiene una dirección y lo femenino marca un ritmo.

Al ser desapegado carece de miedo y abunda en certeza, y el miedo solo cumple su función original de alarma y cuidado para la protección de la vida, por ello es un miedo no construido sino un miedo real donde el informante son los sentidos.

Hemos estado rodeados de ideas falsas de lo masculino, marcada por las familias, las instituciones, las religiones, los gobiernos, que al darle poder sólo a lo masculino a lo largo de los siglos generaron no solo un desbalance muy dañino para lo femenino sino que hicieron que lo masculino enfermara.  Por ejemplo en vez de utilizar la espada para cortar la usamos para matar, en vez de usar la jerarquía para ordenar la usamos para dominar, en vez de utilizar la fuerza para limitar la usamos para controlar, en vez de usar la claridad para dirigir la usamos para manipular.

Esta distorsión ha generado dolor… hombres que quieren alejarse lo más posible de esos patrones perdiendo gran esencia de su rol, mujeres que quieren tomar esos patrones para no ser más víctimas, mujeres que niegan su femenino y su verdadero rol por las consecuencias que ello traerá y hombres con más heridas y más odio para seguir perpetuando estas formas de relacionarnos.

Quizás esto suene muy familiar para muchos y si eso es verdad, que ya tenemos consciencia, lo que nos queda es unir fuerzas, como individuo, en pareja, en familia, en instituciones… para desmontar con amor lo que nosotros mismos hemos construido: ¿Cómo? Hablando, escuchando, conectando con nuestras emociones, eliminando las presiones, abriendo espacio para amar, viendo y aceptando las heridas del otro para entenderlas y no para burlarlas o atacarlas.

Necesitamos ambientes cálidos, que generen seguridad y confianza,  para desmontar esta maraña que es solo una construcción. ¡Ojo! cálidos pero no inertes, ambientes seguros (femenino) desde donde se puedan tomar acciones (masculino). Cálidos que quiere decir tener certeza de que nos serás castigado, ni juzgado, y que no estarás solo sino que otros estarán contigo en el camino para construir nuevas formas de vivir y relacionarnos. ¡Actúemos! No importa si nos equivocamos, sabemos a donde nos dirigimos.

Desde mis vivencias y visiones, el origen de lo masculino o femenino no sano está originado en la herida de la ruptura de la madre, de la madre biológica, de la naturaleza (la madre terrenal) e incluso en la madre divina que en muchas religiones no existe o su manifestación es limitada o incompleta. Esto está descrito en tantos cuentos que casi estremece como hemos sido incapaces de verlo, pero más aún como hemos sido capaces de repetirlo no sólo en nuestras vidas, sino de historia en historia construyendo esa realidad y perpetuándola. Realidad que nos ha traído un profundo sufrimiento.

Trascendamos la negación de lo femenino o lo masculino y la incesante necesidad de colocar uno como superior al otro, no solo afuera, sino también en nuestro interior.

Y comprendamos, cuidemos y respetemos a la Madre. De ella, el origen de todas las cosas, hablaremos en nuestro próximo post.