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¿Qué es lo femenino y por qué resurge el feminismo, de nuevo, con tanta fuerza?

¿Qué es lo femenino y por qué resurge el feminismo,  de nuevo, con tanta fuerza?

Empieza Mayo y venimos recargados de un viaje donde nos nutrimos el alma y el corazón de mujeres diferentes y maravillosas. No es casualidad, ya que este mes hablaremos y sentiremos lo femenino, energía que tenemos tanto hombres como mujeres y que para ambos es importante reconocer y/o reintegrar.

Lo femenino es una fuerza, una fuerza que cuando está sana se inclina ante la vida en gratitud y admiración. Es una fuerza que se reconoce, toca su cuerpo, sus pechos, su cadera, su vientre y se sabe creadora. Se arrodilla y besa la tierra con amor, y luego mira al cielo abriendo el corazón.

Lo femenino sano cuida la vida y sabe que esta se escapa en cada acción incoherente con los deseos más profundos que uno tiene. Por ello una persona que está sanando empieza a escucharse y con su sabiduría alinea su vientre, su corazón y su mente para luego encontrar un lugar en el mundo actual. Un mundo que en muchas ocasiones parece contradecir su verdad, para ello usa ahora no solo su sabiduría, sino su compasión y su belleza. La compasión para respetar al otro y al mismo tiempo cuidar sus necesidades propias, para caminar hacia su verdad. La belleza para bailar con gracia ante la transformación interna y externa, esquivando lo que ya no le sirve y abrazando los tesoros que responden a su verdad, siempre con un movimiento armónico, fluido y placentero.

Lo femenino sano entiende que todo es un proceso, que incluso esta etapa patriarcal donde lo vulnerable, lo suave, lo rítmico, lo cíclico, lo intuitivo, lo intangible, la magia y el placer por sencillamente estar vivo, han sido vetados, ignorados o desvalorizados pasará, lo femenino sabe que esto volverá. No solo por conseguir una igualdad de derechos, sino porque hay una necesidad real de sanar temas de salud, relaciones, existencia y de cómo seguir viviendo en este planeta sin destruirlo. Y yendo un poco más allá, para experimentar todo el Ser y trascender.

Aquí es donde entra este boom del feminismo, es una necesidad. Una necesidad real, a respetar el cuerpo, a respetar el planeta, a reaprender a cuidar, crear y vivir la vida desde el amor. A que todo lo que se haga sea por voluntad propia y aún así esté alineado con una verdad mayor.

Estamos ahora en una etapa, en la que el feminismo se puede mostrar a veces en forma de rabia, odio, dolor, querer actuar como un hombre o incluso desvalorizar lo masculino, esto solo es “válido” y tiene “sentido” no como un fin en sí mismo, sino como parte de un proceso de sanación y limpieza que estamos llevando a cabo como humanidad. Hay mucha herida colectiva e individual, no ha sido nada fácil, y quisiera pensar que cada uno lo está haciendo lo mejor que puede.

Lo que no podemos olvidar es que el fin último es otro, es la integración de nuestras dos fuerzas: la masculina y la femenina, adentro y afuera. La femenina nos está llamando a apropiarnos de nuestra sexualidad, nuestro valor, nuestro amor propio, nuestra capacidad de crear vida y transformar con amor. Y además, retomar nuestro conocimiento de los ciclos y los ritmos, y reintegrar nuestra relación con nuestra madre: la madre biológica, la madre espiritual, la madre interna, la madre tierra… Lo masculino nos está llamando a ser firmes pero no rígidos, a proteger pero no sobreproteger y a utilizar nuestra mente integrada con el corazón, pero de lo masculino hablaremos más adelante.

Parece imposible, pero es real. El amor es la fuerza más grande que existe.

Es el momento de empezar a crear relaciones con hombres y mujeres donde lo femenino y lo masculino estén en Armonía. Que la unión no surja de una necesidad, mandato o complementariedad, sino por una decisión consciente, una curiosidad por conocer el mundo del otro y experimentarlo, las ganas de disfrutar y si así se desea de traer hijos íntegros. Entonces, unirse en pareja es para gozar de dar y recibir en una danza preciosa que puede sonar utópica, pero que es a lo que vamos. El nivel de caos al que nos enfrentamos es porque todo esto está esperando a nacer, y para que esto ocurra, todos los patrones, conductas, heridas...deben emerger para sanar.


Lo femenino es suave y delicado, es una fuerza que impregna todo de amor, es orgásmico.

Lo femenino cuando toca besa y puede hasta dar vida.

Lo femenino se deja amar, se deja cuidar.

Lo femenino escucha y recibe.

Lo femenino sano es un recipiente de luz, que está lleno de vida y a su vez está vacío.